Una fuente de inteligencia occidental reveló que la plena integración rusa de la producción de drones iraníes Shahed-136, incluida una nueva fábrica masiva, ha causado fricciones entre Teherán y Moscú. Irán considera que no ha recibido una compensación adecuada por su apoyo en la guerra de Ucrania. La fábrica de Alabuga, cerca de Moscú, está produciendo un número cada vez mayor de drones, y los analistas sugieren que Rusia podría eventualmente exportar versiones mejoradas, incluso de vuelta a Irán. Esta situación pone de manifiesto las tensiones subyacentes entre los dos países, exacerbadas por la percibida respuesta insuficiente de Rusia a los ataques israelíes contra las instalaciones nucleares iraníes.
Prepared by Rachel Morgan and reviewed by editorial team.
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