El adolescente de Nueva Jersey, Logan Coleridge, sufrió dolores de cabeza debilitantes y mareos después de una lesión de fútbol. Los diagnósticos iniciales fueron inconclusos, lo que retrasó una resonancia magnética que finalmente reveló una malformación arteriovenosa (MAV) en su cerebro. Después de meses de sufrimiento, una cirugía extirpó con éxito la MAV, aliviando sus síntomas. La experiencia de Logan destaca la importancia de las imágenes cerebrales tempranas para los síntomas relacionados con conmociones cerebrales y la posibilidad de que se pasen por alto afecciones subyacentes.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
Comments