Una pareja británica, Lindsay y Craig Foreman, detenidos en Irán desde enero por cargos de espionaje, pudieron realizar sus primeras llamadas telefónicas a casa. Sus hijos expresaron alivio después de más de 200 días sin contacto, describiendo las llamadas como un impulso a pesar de la situación traumática. La familia informa que las condiciones de la pareja son precarias y que carecen de recursos básicos. Si bien el gobierno británico está brindando asistencia consular, la familia exige el reconocimiento de la pareja como rehenes y esfuerzos activos para su liberación, citando preocupaciones de que están siendo utilizados como moneda de cambio en las tensiones geopolíticas.
Prepared by Rachel Morgan and reviewed by editorial team.
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