La pesquería de krill antártico se ha cerrado antes de lo previsto después de superar por primera vez su límite anual de captura de 620.000 toneladas métricas. Esto sigue a un aumento récord en la pesca de krill tras la caducidad de un plan de conservación. El cierre, confirmado por la CCAMLR, afecta a la fuente de alimento vital para las ballenas y a un elemento clave en la secuestración de carbono. La falta de un nuevo plan de gestión permitió la pesca sin restricciones, impactando los hábitats de las ballenas. La creciente demanda de aceite de krill, junto con el cambio climático, aumenta la presión sobre las poblaciones de krill, poniendo de manifiesto el conflicto entre la explotación humana y la preservación ecológica.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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