Investigaciones emergentes sugieren que los hongos intestinales, al igual que las bacterias intestinales, pueden comunicarse con el cerebro humano, influenciando potencialmente la salud mental. Si bien faltan pruebas en humanos, los estudios muestran que las bacterias intestinales impactan el cerebro a través del sistema inmunológico y nervioso, o mediante la producción de sustancias que alteran el estado de ánimo. Los investigadores proponen que podrían existir mecanismos fúngicos similares, lo que justifica una mayor investigación sobre la conexión intestino-cerebro que involucra hongos.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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