Más de dos docenas de refugiados butaneses, reasentados previamente en EE. UU., han sido deportados de regreso a Bután, solo para ser rechazados y quedar en un limbo legal. Estos refugiados lhotshampa, expulsados de Bután en la década de 1990, habían vivido en Nepal antes del reasentamiento. Tras condenas por diversos delitos en EE. UU., fueron deportados, terminando de nuevo en campamentos de refugiados nepalíes sin documentación. Nepal no está dispuesto a aceptarlos permanentemente, creando un estancamiento diplomático, ya que Bután se niega a la repatriación y EE. UU. no muestra señales de aceptarlos de regreso. La situación pone de manifiesto una crisis humanitaria y cuestiona las prácticas de deportación de EE. UU.
Prepared by Rachel Morgan and reviewed by editorial team.
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