Alemania deportó el viernes a 81 hombres afganos con antecedentes penales, la segunda operación de este tipo desde la toma de posesión de los talibanes. Las deportaciones, facilitadas con Qatar, incluyeron la entrega de hasta 1.000 € a cada deportado para evitar reclamaciones de indigencia. La medida se alinea con la postura migratoria más estricta del canciller Merz, tras una acción similar bajo Scholz. Los críticos citan preocupaciones sobre los derechos humanos en Afganistán, mientras que el gobierno alemán mantiene un enfoque pragmático, coordinando con los talibanes con fines logísticos. La deportación precede a una cumbre europea de alto nivel sobre migración.
Prepared by Rachel Morgan and reviewed by editorial team.
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