Los ataques israelíes impactaron Damasco y el sur de Siria en medio de sangrientos combates sectarios en la provincia de Suweida, dejando más de 300 muertos. El primer ministro israelí, Netanyahu, citó la protección de los ciudadanos drusos como justificación. Siria acusó a Israel de agresión. El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, anunció que se habían acordado "medidas específicas" para poner fin a la violencia, y Siria recibió con beneplácito los esfuerzos de EE. UU. y los países árabes. Según los informes, se acordó un alto el fuego en Suweida, y las tropas sirias comenzaron a retirarse. La situación sigue tensa, con informes de víctimas y escasez de suministros.
Prepared by Rachel Morgan and reviewed by editorial team.
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