La rotación de la Tierra se está acelerando, lo que podría convertir el miércoles en el día más corto jamás registrado. Tres días de este verano (9, 22 de julio y 5 de agosto) fueron ya de 1,3 a 1,51 milisegundos más cortos que un día estándar. Los científicos atribuyen esto a varios factores, incluidos los cambios atmosféricos, el deshielo de los glaciares y el movimiento del núcleo. Si bien el impacto en la vida diaria parece mínimo, este cambio puede afectar a los sistemas satelitales, la precisión del GPS y la medición del tiempo. Podría ser necesario un segundo intercalar negativo si la tendencia continúa, un evento sin precedentes.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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