Después de un siglo de prohibición, los parisinos y turistas ahora pueden nadar en el río Sena. Se abrieron tres zonas de baño designadas tras un esfuerzo de limpieza de 1.400 millones de euros para los Juegos Olímpicos de París. Si bien la calidad del agua cumple con los estándares europeos, las pruebas diarias continúan, y las banderas indican la idoneidad para nadar. Persisten las preocupaciones sobre la claridad del agua y los posibles niveles bacterianos, a pesar de que los funcionarios aseguran la seguridad. La natación es gratuita y está supervisada hasta finales de agosto.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
Comments