La Corte Suprema dictaminó por 7-2 que la administración Trump podía deportar a ocho migrantes con condenas penales a Sudán del Sur, a pesar de una orden de un tribunal inferior que detuvo su deportación a Yibuti. Los migrantes, que alegaron temor a la tortura o la muerte en Sudán del Sur, fueron inicialmente recluidos en una base militar estadounidense en Yibuti en condiciones difíciles. La decisión de la Corte Suprema anuló el fallo de un tribunal inferior, permitiendo que las deportaciones prosiguieran. Los críticos calificaron las deportaciones de "punitivas e inconstitucionales", citando la advertencia de viaje del Departamento de Estado para Sudán del Sur.
Prepared by Rachel Morgan and reviewed by editorial team.
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