Más de 4.000 tuvaluanos, más de un tercio de la población, solicitaron una nueva visa australiana diseñada para ayudar a los desplazados por el aumento del nivel del mar. El programa, que ofrece 280 plazas de residencia permanente, es una respuesta a la vulnerabilidad de Tuvalu al cambio climático, con proyecciones que indican que gran parte de la nación estará bajo el agua para 2100. La visa es parte de un acuerdo más amplio entre Australia y Tuvalu, que asegura la soberanía de Tuvalu incluso si se pierde su territorio. Esto contrasta fuertemente con las políticas de inmigración más estrictas de la administración Trump.
Prepared by Rachel Morgan and reviewed by editorial team.
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