Varios países europeos emitieron alertas de viaje para los ciudadanos que asisten al Orgullo de Budapest, que el gobierno húngaro prohibió citando la protección infantil. Los organizadores siguen adelante con el evento, esperando a decenas de miles de personas. Las advertencias citan posibles multas de hasta 500 €, el uso de tecnología de reconocimiento facial y riesgos de contraprotestas planeadas por grupos de extrema derecha. A pesar de la prohibición, numerosos eurodiputados y funcionarios de la UE planean asistir. El gobierno húngaro indicó que los participantes se enfrentarían a consecuencias legales, pero que no serían dispersados por la fuerza.
Prepared by Rachel Morgan and reviewed by editorial team.
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