Una intensa ola de calor azota el medio oeste de EE. UU., obligando a los residentes a buscar refugio en fuentes de agua como áreas de juegos acuáticos y causando un aumento de ahogamientos. Las ciudades baten récords de temperatura, y los servicios de emergencia activan planes de alivio por calor. El calor se ve exacerbado por las islas de calor urbanas y el cambio climático, afectando tanto a las comunidades urbanas como rurales. Los agricultores se enfrentan a un clima impredecible, incluidas inundaciones y sequías intensas, mientras que los activistas climáticos destacan las fugas de metano de antiguos pozos de gas como un factor contribuyente. Las políticas de la administración Trump, incluida la tala de bosques nacionales y los recortes presupuestarios de la NOAA, complican aún más la situación, poniendo en peligro la producción de alimentos y la precisión de los pronósticos meteorológicos.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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