La administración Trump derogó la norma de 2001 sobre bosques sin carreteras, eliminando la protección de 58,5 millones de acres de bosques nacionales. Esta decisión, elogiada por el USDA por promover la prevención de incendios y la producción responsable de madera, es condenada por los grupos ambientalistas. Argumentan que la derogación aumentará la tala, los incendios forestales y dañará los hábitats de la vida silvestre. El USDA afirma que la norma estaba desactualizada y era demasiado restrictiva, obstaculizando la gestión forestal. Los defensores del medio ambiente planean emprender acciones legales, citando posibles daños a los ecosistemas y a las fuentes de agua limpia.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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