Simulaciones astronómicas revelan que Venus puede albergar numerosos asteroides no detectados, algunos lo suficientemente grandes como para devastar ciudades en caso de impacto. Estos asteroides, que orbitan cerca de Venus, son difíciles de detectar debido al brillo del sol. Si bien no representan una amenaza inmediata, sus órbitas podrían cambiar con el tiempo, acercándolos potencialmente a la Tierra. Un estudio reciente simuló el movimiento de estos asteroides durante 36.000 años, revelando algunas posibilidades teóricas de impacto con la Tierra. Aunque no existe peligro inmediato, la mejora de los métodos de detección, incluido el Observatorio Vera C. Rubin, es crucial para la defensa planetaria.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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