Los recientes ataques a instalaciones nucleares iraníes han degradado la seguridad nuclear, aunque no se ha producido ninguna liberación radiológica pública. El OIEA informa de daños en Natanz, Isfahán y otros sitios, y las preocupaciones se centran principalmente en la toxicidad química. La central nuclear de Bushehr es especialmente preocupante, ya que un ataque podría provocar una liberación radiactiva importante. El OIEA insta a la máxima moderación, haciendo hincapié en la necesidad de una comunicación clara y de inspecciones continuas para garantizar el uso pacífico de la tecnología nuclear y prevenir la proliferación. Una solución diplomática es posible, pero requiere voluntad política.
Prepared by Rachel Morgan and reviewed by editorial team.
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