La EPA de la administración Trump propuso una norma que afirma que las emisiones de las plantas de combustibles fósiles no contribuyen significativamente a la contaminación del aire peligrosa. Esta afirmación fue refutada por 19 de los 30 científicos climáticos consultados, quienes consideraron la propuesta científicamente inexacta y engañosa. Los expertos compararon la afirmación con negar los vínculos entre el tabaquismo y el cáncer de pulmón o el arsénico y la toxicidad. Destacaron la conexión establecida entre las emisiones de CO2 y el calentamiento global, citando consecuencias significativas para la salud y la economía debido al cambio climático impulsado por estas emisiones.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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