El Papa León XIV se dirigió a los líderes de asociaciones laicales y movimientos carismáticos en Roma, enfatizando la importancia de centrarse en Cristo en su trabajo. Destacó la interacción entre los dones institucionales y carismáticos dentro de la Iglesia, afirmando que ambos son esenciales para su constitución divina. El Papa instó a la cooperación con el papado para promover la unidad y la misión, animándolos a ser un 'fermento de unidad' y a mantener el celo misionero. Concluyó enfatizando el llamado a imitar la abnegación de Cristo para el enriquecimiento de los demás.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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