A pesar de las declaraciones públicas sobre una sólida relación entre Rusia y China, una unidad secreta de inteligencia rusa dentro del FSB considera a China una amenaza significativa. Esta unidad alega que China intenta reclutar espías rusos, adquirir tecnología militar sensible, espiar el conflicto de Ucrania y potencialmente reclamar territorio ruso. Las preocupaciones se centran en el espionaje chino en el Ártico, utilizando las instituciones mineras y académicas como tapadera. Esto contradice la narrativa oficial de una asociación sólida.
Prepared by Rachel Morgan and reviewed by editorial team.
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