El presidente de los Estados Unidos, Trump, y el presidente chino, Xi Jinping, mantuvieron una llamada telefónica de 90 minutos, reiniciando las conversaciones comerciales estancadas. La llamada ofreció un alivio temporal a las crecientes tensiones, pero no resolvió las profundas divisiones sobre las cadenas de suministro y los controles de exportación. Estados Unidos acusó a China de incumplir sus promesas de exportación de minerales de tierras raras, mientras que China criticó las restricciones de Estados Unidos a la tecnología de chips y las visas para estudiantes. Si bien la llamada se considera un paso positivo, persisten los desacuerdos, particularmente con respecto a los controles de exportación y Taiwán, y los expertos predicen fluctuaciones continuas en la relación.
Prepared by Christopher Adams and reviewed by editorial team.
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