Un brote de sarampión en el condado de Gaines, Texas, pone de manifiesto el choque entre los esfuerzos de salud pública basados en la ciencia y el sentimiento antivacunas. El Dr. Ben Edwards, infectado él mismo con sarampión, trató a niños en una clínica improvisada utilizando remedios no probados, mientras que la clínica de vacunación del condado tuvo un uso mínimo. Esta situación se ve exacerbada por la influencia de los grupos antivacunas y la minimización de los riesgos del sarampión por parte de los funcionarios, creando una crisis de salud pública.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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