Citigroup terminó con su política de siete años que restringía los servicios bancarios a fabricantes y vendedores de armas de fuego. La política, implementada después del tiroteo de Parkland, requería el cumplimiento de prácticas de ventas específicas. Citi citó circunstancias cambiantes y la prevalencia de las mejores prácticas entre los minoristas. Los defensores del control de armas criticaron la decisión por priorizar la política sobre las vidas. La medida se produce en medio de debates más amplios sobre la 'desbancarización' y acusaciones de discriminación política en las prácticas bancarias, que Citi niega.
Prepared by Christopher Adams and reviewed by editorial team.
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