Los significativos recortes en la financiación de la salud pública de EE. UU. durante la administración Trump están debilitando gravemente los departamentos de salud estatales y locales. Se eliminaron 11 000 millones de dólares en apoyo federal, lo que provocó la pérdida de 20 000 empleos en las agencias nacionales de salud. Esto afecta a servicios críticos como la vigilancia de enfermedades, la respuesta a brotes y los programas preventivos. Los expertos advierten que esto deja a la nación vulnerable a futuras crisis sanitarias y socava los esfuerzos de salud pública de rutina, a pesar de la rentabilidad demostrada por los programas existentes. Se proponen nuevos recortes presupuestarios, que podrían reducir a la mitad el presupuesto de los CDC y poner aún más en peligro la infraestructura de salud pública.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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