Erik Prince, fundador de Blackwater, supuestamente está trabajando con el gobierno interino de Haití para desplegar drones en operaciones letales contra pandillas. La iniciativa, que utiliza contratistas estadounidenses, comenzó en marzo pero no ha producido ningún objetivo de alto valor, mientras que ha resultado en más de 200 muertes según un grupo de derechos humanos. Los críticos, incluidos varios expertos, condenan la medida como una intervención extranjera, destacando el potencial de empeorar la ya precaria situación de seguridad y política de Haití. El Departamento de Estado de EE. UU. niega financiar la operación.
Prepared by Rachel Morgan and reviewed by editorial team.
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