Una nueva variante de COVID-19, NB.1.8.1, se está propagando a nivel mundial y se está convirtiendo en dominante en algunas regiones, incluidas partes de Australia. Originaria de la variante Ómicron, exhibe una unión más fuerte a las células humanas y una neutralización reducida por los anticuerpos en comparación con otras variantes. Si bien las investigaciones iniciales sugieren que puede propagarse más fácilmente, no parece causar una enfermedad más grave. La OMS recomienda el monitoreo continuo, la secuenciación genómica y vacunas de refuerzo de COVID-19 actualizadas, que aún deberían ofrecer protección contra enfermedades graves.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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