Marchistas israelíes de extrema derecha atacaron a palestinos en la Ciudad Vieja de Jerusalén durante el desfile anual del Día de Jerusalén, que conmemora la captura de Jerusalén Este por Israel en 1967. Los cantos de "muerte a los árabes" y otros lemas nacionalistas acompañaron la violencia. Los líderes de la oposición condenaron el evento como una muestra de odio y racismo. La policía israelí intervino, deteniendo a algunos manifestantes. La visita del ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, al complejo de la mezquita de Al-Aqsa exacerbó aún más las tensiones. La presidencia palestina condenó la marcha y las acciones de Ben Gvir, citando amenazas a la estabilidad regional. Los eventos coincidieron con la guerra en curso en Gaza y la creciente tensión en Cisjordania.
Prepared by Rachel Morgan and reviewed by editorial team.
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