Una investigación publicada en Nature revela que la sensibilidad de los dientes humanos, que causa molestias por el frío o los procedimientos dentales, se origina en los exoesqueletos de antiguos peces acorazados. El estudio de la bióloga evolutiva Yara Haridy, inicialmente centrado en el vertebrado más antiguo, Anatolepis, encontró inesperadamente que era un invertebrado. Sin embargo, el análisis reveló una sorprendente similitud entre la armadura de Anatolepis y los dientes de los vertebrados, sugiriendo que ambas estructuras cumplían funciones sensoriales. El examen de embriones de peces modernos confirmó la presencia de nervios en escamas similares a dientes, apoyando la hipótesis de que la sensibilidad en nuestros dientes es un legado de estos antiguos peces.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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