La administración Trump revocó la capacidad de la Universidad de Harvard para inscribir estudiantes internacionales, citando la negativa de la universidad a cumplir con las solicitudes de registros de conducta estudiantil y acusaciones de antisemitismo y promoción de simpatías pro-Hamás. Harvard, que tiene más de 6.700 estudiantes internacionales, condenó la acción como ilegal y prometió luchar contra ella. La Casa Blanca defendió la medida, afirmando que la inscripción de estudiantes extranjeros es un privilegio, no un derecho. La facultad de Harvard expresó su preocupación por el posible impacto negativo en la universidad y en el mundo académico estadounidense.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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