La inflación en el Reino Unido se disparó a un 3,5% en abril, su nivel más alto en más de un año, impulsada por el aumento de las facturas domésticas, particularmente de agua, gas y electricidad. Esto supera las predicciones de los economistas y el objetivo del 2% del Banco de Inglaterra. El aumento se atribuye a factores como el aumento de los precios de la energía, la subida del salario mínimo y el incremento de las contribuciones al Seguro Nacional. Las empresas, como Lake Dan Brewing Company, se enfrentan a un aumento de costes paralizante, lo que obliga a subir los precios para los consumidores. El gobierno expresó su preocupación por las cifras, mientras que los economistas advierten de un posible rebote inflacionario mayor y más duradero.
Prepared by Christopher Adams and reviewed by editorial team.
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