La detención por parte de Rusia de un petrolero de propiedad griega, el Green Admire, en sus aguas territoriales, siguió a un intento de la marina estonia de interceptar un petrolero sospechoso de pertenecer a la flota sombra rusa, el Jaguar. El incidente, interpretado como una represalia, pone de manifiesto la voluntad de Rusia de utilizar la fuerza militar para proteger sus operaciones marítimas clandestinas, cruciales para su economía de guerra. Un avión Su-35 ruso también entró brevemente en el espacio aéreo estonio durante el incidente. Los expertos consideran esto una escalada de las tácticas de guerra híbrida de Rusia contra Estonia, lo que genera preocupación por futuras confrontaciones marítimas y el equilibrio entre el derecho marítimo y la seguridad nacional.
Prepared by Rachel Morgan and reviewed by editorial team.
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