KJ Muldoon, de una semana de edad, fue diagnosticado con la deficiencia de CPS1, un trastorno genético raro que afecta a solo uno de cada 1,3 millones de bebés. Ante un pronóstico sombrío de retrasos en el desarrollo severos y la posible muerte, sus padres optaron por buscar tratamiento en lugar de cuidados paliativos. Los médicos del Hospital de Niños de Filadelfia le brindan atención, ofreciendo una oportunidad de supervivencia contra probabilidades significativas.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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