El cardenal Pablo Virgilio David, un obispo filipino conocido por su defensa de los pobres, participa en el cónclave para elegir al próximo Papa. Su nombramiento refleja el énfasis del Papa Francisco en una iglesia más cercana al pueblo. Las críticas públicas de David a la guerra contra las drogas del presidente Duterte, a pesar de las amenazas de muerte que recibió, obtuvieron el apoyo del Papa Francisco. El artículo también analiza el cambiante papel de la Iglesia Católica en Filipinas, su menguante influencia política y los debates en curso sobre temas como el divorcio y la planificación familiar.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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