La muerte del Papa Francisco desencadena un cónclave en medio de profundas divisiones dentro de la Iglesia Católica. Su papado supuso un cambio de poder, nombrando a numerosos cardenales de fuera de los bastiones occidentales tradicionales, particularmente África y Asia. Francisco también inició sínodos globales que abordaron cuestiones controvertidas como las bendiciones a parejas del mismo sexo y el matrimonio religioso, descentralizando aún más el poder del Vaticano. Estas acciones, aunque pretendían ampliar la inclusión, también han exacerbado los conflictos existentes entre las facciones conservadoras y progresistas, dando forma a la próxima elección papal.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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