El Servicio Nacional de Meteorología (NWS) enfrenta una crisis de personal al comenzar la temporada de huracanes, con 30 de sus 122 oficinas de pronóstico careciendo de meteorólogos experimentados a cargo. Esta escasez, derivada de despidos, jubilaciones y vacantes, afecta los cruciales lanzamientos de globos meteorológicos y las operaciones 24/7 en varias oficinas, incluidas las de las principales ciudades. Existen más de 90 vacantes en reparación de equipos, lo que podría provocar cortes prolongados. El NWS ha perdido más de 550 empleados desde 2020, lo que afecta la confiabilidad de los pronósticos y la coordinación de la respuesta a emergencias. Los expertos advierten que esto debilita los servicios críticos de salvamento de vidas y la comunicación con la gestión de emergencias locales.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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