La guerra en curso en Ucrania ha provocado una crisis nacional de privación del sueño. El aumento de la ansiedad y el estrés, alimentados por los ataques con drones casi nocturnos, han llevado a muchos ucranianos, como Sofia Tsarenko, de 22 años, a depender de pastillas para dormir y antidepresivos para aliviar sus síntomas. Si bien inicialmente usó el alcohol para sobrellevar la situación, el impacto prolongado de la guerra intensificó su ansiedad, haciendo que el alcohol fuera ineficaz. Los expertos destacan el importante costo psicológico de la guerra más allá de las bajas físicas.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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