El Papa Francisco falleció en el Vaticano el lunes por la mañana después de sufrir un derrame cerebral. Su médico, Sergio Alfieri, lo encontró sin respuesta pero respirando normalmente. Alfieri declaró que el Papa no respondía a los estímulos y estaba en coma. Debido al riesgo que implicaba trasladarlo, se tomó la decisión de dejarlo morir pacíficamente en casa, como él había deseado. Un funeral de Estado está previsto para el sábado.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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