Un brote de sarampión en el suroeste de Estados Unidos ha provocado 747 casos y tres muertes este año, con una sospecha de subnotificación. Los CDC atribuyen el aumento a las bajas tasas de vacunación en comunidades unidas y han desplegado personal y recursos a Texas, la zona más afectada. Los recortes de financiación derivados de la reducción de la financiación para la COVID-19 obstaculizan los esfuerzos. Ha surgido la crítica al enfoque del secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., ante el brote, dada su promoción de tratamientos no probados y la minimización de la eficacia de la vacuna. Los expertos destacan la naturaleza prevenible de estas muertes debido a la alta eficacia de la vacuna contra el sarampión.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
Comments