Los recortes propuestos a Medicaid, que ascienden a 880 mil millones de dólares en 10 años, amenazan el acceso a la atención a largo plazo para millones de estadounidenses. Medicaid financia más de la mitad de la atención a largo plazo, apoyando tanto los servicios en el hogar como en residencias de ancianos. Las reducciones afectarían desproporcionadamente a las personas y familias de bajos ingresos, obligándolas a asumir la carga financiera de la atención o a enfrentarse a una reducción de los servicios. Si bien algunos argumentan que los recortes se dirigirían al fraude, el impacto probablemente recaería en la reducción de servicios y la elegibilidad, lo que podría provocar un aumento de las hospitalizaciones y una mayor presión sobre los cuidadores familiares que ya están agobiados por importantes gastos de su bolsillo. Sin embargo, el presupuesto del Senado no incluye los mismos recortes propuestos, dejando la decisión final pendiente.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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