Los retrasos en la financiación de la investigación del Alzheimer, que afectan principalmente al banco de cerebros de la Universidad de Washington, amenazan con detener los avances cruciales y la atención al paciente. La ralentización de las aprobaciones de subvenciones por parte de la administración Trump ha dejado a los investigadores buscando fuentes alternativas de financiación para continuar su trabajo, poniendo en peligro décadas de progreso y potencialmente causando una fuga de cerebros de científicos talentosos. La situación genera incertidumbre sobre el futuro de numerosos programas de investigación, incluidos los que tratan activamente a pacientes como Andrea Gilbert, de 79 años, que donó su cerebro para la investigación del Alzheimer.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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