El secretario de Negocios del Reino Unido, Jonathan Reynolds, se negó a garantizar la continuidad de la operación de los altos hornos de British Steel después de que el gobierno asumiera el control de su propietario chino, Jingye. Una legislación de emergencia aseguró la planta, evitando su cierre y posibles pérdidas de empleos. Reynolds citó la necesidad de asegurar el suministro de carbón, pero se negó a comentar los detalles comerciales de la obtención de las materias primas necesarias. Hizo hincapié en que la acción del gobierno evitó la pérdida de la producción primaria de acero y miles de empleos.
Prepared by Christopher Adams and reviewed by editorial team.
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