Una fuerte disminución del turismo europeo a EE. UU. se atribuye a las ansiedades políticas y económicas en torno a las políticas del presidente Trump. En marzo se registró una caída del 17 % en los visitantes europeos en comparación con el año anterior, y algunos países experimentaron descensos superiores al 20 %. Esto afecta a la industria turística estadounidense, que contribuye con un 2,5 % al PIB. Las aerolíneas y los hoteles informan de una disminución de la demanda y de percepciones negativas. Entre las preocupaciones se encuentran políticas fronterizas más estrictas, la retórica negativa hacia la UE y Canadá, y la incertidumbre económica. La situación pone de manifiesto las posibles consecuencias económicas de una política fronteriza estadounidense más agresiva y de unas relaciones internacionales tensas.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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