Los científicos han confirmado que un hueso de mandíbula fosilizado, Penghu 1, descubierto en la costa de Taiwán en 2010, pertenece a un hombre denisovano. El análisis de fragmentos de proteína en los dientes adheridos proporcionó la identificación. Esta es la tercera ubicación denisovana confirmada, lo que demuestra su presencia en diversos entornos asiáticos, desde Siberia hasta las latitudes subtropicales. El descubrimiento destaca el potencial de la paleoproteómica para identificar homínidos antiguos y subraya los misterios que rodean a esta enigmática especie de homínidos, para la cual todavía falta un nombre de especie ampliamente aceptado.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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